Un Blog que encontré y me parece muy interesante, con muy buenos artículos sobre psicología. Disfruten:
http://borjavilaseca.com/index.php/category/publicaciones/articulos-de-psicologia-eps/
Psicología ESUMER
14 Links para hacerte una persona más inteligente
En este link encontramos 14 links muy interesantes:
www.samspurlin.com/14-links-to-make-you-a-more-intelligent-persons/
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Encierre el Gato!
Un pequeño juego para pensar:
http://www.gamedesign.jp/flash/chatnoir/chatnoir.swf
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Pon en Forma Tu Cerebro
Documental muy interesante de la televisión Española. Al igual que ejercitamos nuestro cuerpo para mantener su salud, debemos conservar nustro cerebro sano y en forma; el psicologo y creador de programas para ejercicios mentales Schlomo Breztnitz habla sobre esto.
Link: http://www.youtube.com/watch?v=9FqW_vy3p3w
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Las bonitas ganan más
Un estudio reciente analiza el impacto de la belleza en los ingresos. Su autor, el profesor Daniel Hamermesh, investigador de la Universidad de Texas, explica los resultados
Los resultados son contundentes. Una mujer bonita gana 8% más que el resto, mientras un hombre apuesto mejora sus ingresos 4%. En cambio, cuando una mujer es menos agraciada que el promedio, sus ingresos pueden caer 4% y, en el caso de los hombres, hasta 13%. Todos reconocemos que la belleza tiene un impacto en nuestras vidas y en el trabajo, pero pocas veces tenemos la oportunidad de cuantificar. ¿Cuánto y cómo?Para responder estas preguntas, el profesor de economía de la Universidad de Texas, Daniel Hamermesh, publicó el libro Beauty Pays: Why Attractive People Are More Successful (agosto 2011-Princeton University Press). Se trata del estudio más serio que se ha realizado hasta el momento. El mensaje principal del libro es claro: la belleza importa más de lo que creemos.
A partir de investigaciones empíricas, el profesor Hamermesh llega a varias conclusiones sobre los “bonitos”: tienen mejores ingresos, son estadísticamente más felices, consiguen más fácil aumentos y hasta logran préstamos a mejores tasas. Por ejemplo, está demostrado que la gordura afecta los ingresos negativamente, mientras la altura los mejora. Es tan importante el tema, que en una reciente encuesta los norteamericanos aseguraron que la belleza es el factor de discriminación más grande, por encima de género y raza. Pero el profesor Hamermesh estudia la belleza sin prejuicios. En entrevista con Dinero lo explica.
— ¿Por qué es importante estudiar la belleza en los mercados?
Me interesé en este tema gracias a unos datos de 1992 que mostraban una relación muy fuerte entre belleza e ingresos. Se me ocurrió que si la belleza es escasa, entonces debía ser un tema de interés para la economía, pues –como sabemos– esta materia se ocupa de estudiar la escasez. Dado que la belleza afecta cada faceta de nuestra vida, me pareció perfectamente razonable que los economistas dedicáramos tiempo a analizar lo que yo llamo “la economía de la belleza”
— ¿Y cómo definen los economistas belleza?
No tienen que hacerlo. Aunque no existe un concepto generalizado de belleza, las personas tienden a valorarla en forma similar. Usualmente, estas investigaciones se basan en calificar fotografías de 1 a 5. Según los datos más recientes para el caso de Estados Unidos, 3% de las mujeres y 2% de los hombres se encuentran en la categoría 5 (personas muy bonitas). Por otra parte, 2% de las mujeres y 1% los hombres reciben la calificación más baja (personas muy feas). Para el caso de las mujeres, 51% está en la mitad (3). El resto es 31% por encima del promedio (4) y 13% por debajo del promedio (2).
— ¿Cuál es la principal conclusión sobre la belleza y los ingresos?
La evidencia es contundente: en el caso de dos personas igualmente capacitadas, los más bonitos ganan más. La diferencia anual puede llegar a 15%. ?La pregunta clave hacia el futuro es si los gobiernos deberían proteger a los feos. A pesar de las cirugías y el dinero destinado a la belleza, es muy difícil cambiar la manera en que nos evalúan los demás. En cierto sentido, proteger a los menos agraciados es perfectamente razonable. Hay quienes piensan que la belleza es como la inteligencia, existen personas más y menos inteligentes. De hecho, la educación es el principal indicador de ingresos en una economía. De todas formas, la pregunta clave hacia el futuro se relaciona con lo que nosotros entendemos por discriminación.
Ideas claves del profesor Hamermesh:
1|Con el tiempo los bonitos ganan mucho más.
El salario promedio en Estados Unidos es de US$20 la hora. Esto quiere decir que un trabajador recibe, en promedio, US$1,6 millones, luego de 40 años de trabajo. Pero, según los cálculos del profesor Harmesh, esta cifra aumentaría para los bonitos a US$1,69 millones, mientras para los feos caería a US$1,46 millones. Una diferencia de US$230.000 en ingresos tan solo por la belleza.
2| Van adelante en algunas profesiones.
Hamermesh muestra el impacto de la belleza en algunas profesiones. En política, por ejemplo, la gente se guía por la belleza cuando ningún candidato ha ganado su confianza. Estudios similares se han realizado con abogados, CEOs, estudiantes de MBA, entre otros.
3| Matrimonio para todos.
Aunque podría pensarse que los feos tienden a quedarse solteros, Hamermesh explica que el 70% de la gente se casa ya sea bonita o fea. Pero los menos agraciados suelen casarse con personas menos preparadas.
4| Juventud, divino tesoro.
Las estadísticas muestran una fuerte tendencia de la belleza hacia la juventud. En el grupo de mujeres entre 18-29 años, 45% son consideradas muy bonitas, mientras solo 18% lo están en el rango 50-64 años.
5| La belleza tiene un impacto real en las empresas.
A finales de los 90, un famoso estudio analizó el desempeño de las principales firmas de publicidad en Holanda. Esta investigación encontró que mientras más bonita era la gente, mejores resultados tenían dichas firmas.
6| Compensar a quien pierde su belleza.
El profesor Hamer-mesh ha sido consultado por varias aplicaciones prácticas de la “economía de la belleza”. Una de las más notorias es cuando alguien pierde su belleza en un accidente de trabajo o cuando un niño es atacado por un perro. Gracias a que ha demostrado que la belleza tiene un valor en el tiempo se ha podido compensar mejor a las víctimas.
Fuente: http://www.dinero.com/edicion-impresa/management/articulo/las-bonitas-ganan-mas/135152
Galletitas
A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.
Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.
Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.
La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.
Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.
- ¡Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".
Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ¡Intacto!
Autor: Jorge Bucay
Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.
Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.
La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.
Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.
- ¡Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".
Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ¡Intacto!
Autor: Jorge Bucay
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